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Queridísimos amigos de las misiones de Chilapa:

Para nuestra familia también ha sido un verano muy especial, las experiencias que hemos vivido al pie del volcán Orizaba no sólo han respondido a las expectativas que teníamos cuando decidimos hacer de este verano, quizás el último que podamos pasar juntos la familia Marquez-Altemir, un verano muy especial sino que las ha superado con creces. Venimos con la sensación de haber aprovechado realmente el tiempo, hemos ayudado un poco a la gente necesitada, hemos estado juntos, nos hemos reído, lo hemos pasado bien, nos hemos reencontrado con viejos amigos y hemos hecho otros nuevos que seguro que serán para siempre.

Hemos ayudado a la gente necesitada, les hemos escuchado lo que nos quisieran contar, hemos compartido con ellos sus comidas a pesar del miedo a la gastroenteritis, hemos repartido balones entre los niños, cobijas entre las madres y mebendazol entre los unos y los otros.

Hemos estado juntos, con la gente que más queremos, nuestros hijos, con Coral y nuestros sobrinos y los viejos amigos Guzmanes, viejos porque los conocemos desde siempre ya que también somos amigos de los jóvenes. Además hemos hecho otros nuevos, como las locas de Fany, Julia y Araceli, que si es verdad que estar locas es hacer cosas que no hace la gente normal, vosotras estáis como "chotas", porque dedicar 7 veranos de vuestras vidas a hacer Misiones Médicas se sale de todas las gráficas de lo habitual en este mundo de hedonismo en el que vivimos. Lucia que también está un poco loca, porque pudiendo irse a Ibiza decidió pasar el verano con nosotros, y la Hermana Clara Cecilia, quien nos ha parecido un encanto, todas ellas estarán a partir de ahora en nuestro corazón.

También apuntamos en la lista de nuestros nuevos amigos al Padre Luis Miguel, aunque ya le conocíamos ahora nos une la admiración por su capacidad de sacrificio, su ejemplo como sacerdote y sentimos un gran afecto por su persona. Si volvemos a Méjico no dejaremos de visitar a Gabriela, Omar y la encantadora misionerita Ana Gabi, quienes tan bien nos han tratado, que de no ser por ellos hubiéramos tenido que volver desde Chilapa a Méjico andando ante la negativa de Giovani a recogernos, y con quienes lo hemos pasado tan bien.

Además hemos comido chamales, molletes, chile habanero y hemos bebido tequila reposado, ¿qué más se puede pedir? En fin, que para nosotros este verano ha sido un auténtico REGALO y por ello damos gracias a Dios y a todos vosotros.

Un beso muy fuerte de la familia MARQUEZ ALTEMIR

Francisco
Otorrino - Madrid, España

"Esto ha sido algo más que un regalo. Ha sido una dosis de vida, de esperanza, de ilusión, de ganas de seguir volando, viajando, amando y entregarme en cuerpo y alma a cada una de las cosas que hago "

Mónica
Fisioterapeuta, Segovia- España

“Cada vez que pienso en lo que hemos vivido siento una satisfacción que va creciendo, mejorando como los buenos vinos. No sé si hemos solucionado alguno de los casos vistos, pero hemos llevado esperanza y sonrisas a los más olvidados, y la buena voluntad de un equipo que se transformó en una gran familia”

Carmen
Dermatóloga, Madrid - España

"Hay momentos señalados en la historia de cada uno, momentos que le imprimen a la vida un renovado sentido, que cierran una etapa y lanzan un nuevo y esperanzador futuro y hay que aprovecharlos... He comprobado que no hace falta tener grandes cualidades para darse: Aún las más humildes y pequeñas personas al darse crean a su alrededor una atmósfera de paz y confianza maravillosas y eso es lo que se ha logrado en este grupo , al que me siento muy orgullosa de pertenecer, y al que debo dar GRACIAS. Tenemos mucha vida por entregar, demos VIDA hasta el final".

Mª África
Educadora, Salamanca - España

Misiones Medico-Humanitarias. Quintana Roo México 2010.

Mes de Julio. Hace calor en Madrid y creo que en toda España.

Quizás a nosotros nos parece poco, y queremos ir a lugares de mayor calor y exóticos, con mosquitos, sudor y trabajo. ¿Estamos locos?

Yo, por mi parte, como ya conozco a qué voy, me mueve una doble razón: revivir la experiencia a la que tozudamente dedica mi mujer Fani los últimos veranos, y llevar la ayuda que pueda a los lugareños Mayas de los poblados y barrios pobres de la vecindad de esos lugares de opulencia y “todo-incluído” de la Riviera Maya.

También tenía ganas de saber si, en otra actividad más de mi costumbre y especialidad quirúrgica, sería posible ayudar mejor a los pobres hombres y mujeres que no tienen ni para una aspirina. No pudo ser así, y bien que lo siento, pero el trabajo que yo llamé “más-de-lo-mismo”,(que el año anterior), ha sido suficiente y reconfortante. La gente lo agradece

Poco podemos hacer, pero creo que nuestra presencia, nuestra sonrisa, nuestro apretón de manos, y lo que hemos podido aliviar con pastillas y consejos, ha sido bueno. Al menos para una mayoría, supongo.

No me cabe duda de que las gentes han acudido a las consultas con una fe exagerada en nuestro “poder curativo” y en nuestro saber. Pero como la fe mueve montañas y el placebo es conocidamente muy efectivo, habremos aliviado el ciento por uno de lo que creemos, al menos de los que a mí, personalmente, me parecía.

El padre Higinio se ha portado, haciéndonos el favor, y para él sacrificio, de madrugar para ofrecernos la misa diaria, y conseguirnos el transporte y ganarse a la dirección del Hotel, con lo cual nos han tratado como auténticos VIP. ¡Claro que se ha compensado con los desayunos!

El grupo ha sido excepcional. Hemos disfrutado de nuevos amigos y amigas y reforzado otras amistades ya existentes. No es menos importante el alojamiento de éste año. ¡Qué gozada poder ducharte a gusto y dormir con temperatura no-sudorípara!. Los mosquitos no hay quien los quite. ¡Caramba, es su tierra! ¡Tienen derecho a morder y alimentarse de foráneos! Pero mis pegatinas fueron muy efectivas. En los próximos años, llevarlas, son fantásticas. Claro que a mí no me pican mucho, debo tener una sangre amarga.

Y bien, no quiero cansaros con más rollo. Si doy rienda suelta a mis dedos, puedo pasar escribiendo hasta llenar cinco o seis folios, o más. Vale con decir que hemos tenido una experiencia muy buena. Y hemos hecho buenos amigos, y conocido que hay muchas personas generosas.

Gracias a todos y cada uno.

Abrazotes. ARTURO

Arturo
Cirujano vascular - Salamanca, España

Cuando uno vive una experiencia tan increíble como han sido las Misiones Médicas, siempre le queda la cosa de decir al volver: "Bueno, ¿y ahora qué?" Y recordé unas palabras de la Madre Teresa que decían: "Calcuta is everywhere".
Pues ahora toca seguir dando la cara por los que necesiten de nosotros en cualquier aspecto. En todas partes hay enfermos, y aunque aquí abundan los médicos, la enfermedad que existe es otra: el egoísmo, el "yo me lo guiso y yo me lo como", el ir cada uno a su bola sin ocuparnos del que tenemos al lado. Y os animo, bueno, me animo a mí también, a que sigamos siendo doctorsit@s todo el año, repartiendo alegría y regalando sonrisas, para crear un clima como el que se respiraba en la camioneta allá donde vayamos. Yo lo he meditado mucho estos días, recordando esos momentos de partirnos de risa y cantando "a grito pelao". Además, todos podemos, no hacen falta recetas para eso!!!
Cambiando las palabras de M. Teresa: "Chunhunhub is everywhere", así que ya sabéis: Madrid, Barcelona, Salamanca, Santander, Segovia, Tulum... donde sea, pero con ALMA MISIONERA, como dice la canción.

Belén
Pedagoga, Madrid - España

TODOLOGÍA: CIENCIA QUE SE DEDICA A LA ENTREGA A LOS DEMÁS Y A LA AYUDA EN TODO LO QUE HAGA FALTA

Cuando se me ofreció la oportunidad de ir de misiones médicas a México, me pareció una idea fantástica, puesto que era una inquietud que llevaba muchos años barruntando en mi interior. Pero cuando me paré a pensar detenidamente, lo primero que me vino a la cabeza fue ¿Qué va a hacer una mujer como tú en un sitio como ése? es decir, ¿Qué va a hacer una ingeniera en unas misiones médicas? Pues bien la primera respuesta clara e instantánea fue “estorbar”. Sí, porque es una actividad muy específica y mis únicos conocimientos sanitarios eran el paracetamol y un poco más.… ¡y qué equivocada estaba! Ya en la primera reunión que tuvimos en Madrid en el mes de Junio, Fani la jefa de la Misión, me nombró la tesorera del viaje, cosa que me hizo mucha ilusión: ya tenía un cometido, ya podía ser útil al grupo.
Cuando llegamos al primer pueblo, Chunhuhub, donde nos quedamos durante una semana, me nombraron la “encargada de la farmacia” de la misión, pero más tarde el P. Higinio, tuvo la feliz idea de llamarme la “generala” para que me encargara de que se cumplieran los horarios y como ya tenía tantos “cargos” al final me nombraron la TODÓLOGA de la misión, es decir, hacía de TODO, todo lo que hiciera falta y que por supuesto yo pudiera hacer: llevar en coche al P. Tamayo. a oficiar una misa en un templo maya, llevar a mis compañeras en unas furgonetas, algunas mejor que otras, ayudar en Triage sólo en lo que podía, (tomar el nombre, la fecha, el pueblo, la tensión, pesar y medir), acompañar a Fani a una palapa a hablar con un alcohólico…además de mi función principal que era dar los medicamentos a los pacientes.
Al final he compartido miles de situaciones que han superado mis expectativas con creces. ¡Hay tantas situaciones “no sanitarias” que uno puede hacer al cabo del día! Mi actitud procuraba que fuera de “entrega a los demás y ayuda a la misión en lo que hiciera falta”, sin pensar si podía hacerlo o si lo iba a hacer bien… al final tenía ¡casi más trabajo que mis compañeros!
Ser todóloga de un grupo de aproximadamente 24 personas todas ellas, médicos, enfermeras, estudiantes y voluntarios tanto mexicanos como españoles, para mí era “padre”, como dirían los mexicanos.
Han sido más de tres semanas intensas en las que convives con gente excepcional, compartes momentos muy buenos, como los fines de semana de descanso en esas playas paradisíacas, y otros igual de buenos pero aún más gratificantes como son: ver la cara de felicidad y agradecimiento que tienen las personas cuando se despiden de los médicos, o cuando les das las medicinas. Te dan las gracias, te besan, te abrazan .. y alguna incluso ¡te da la bendición!; Ver la entrega y el cariño con que tus compañeros atienden a los pacientes, en una sala pasando calor que podía ser una iglesia, una escuela o una palapa: cuando Silvia les hacía las pruebas de orina, de embarazo o de glucosa y venía espantada buscando a Fani “¡Fani, que esta señora tiene casi seiscientos de glucosa!” o ver como Lara, Ana y Bárbara achuchaban a los niños y los besaban sacándoles una sonrisa y cómo regañaban cariñosamente a las madres porque sus hijos iban descalzos y sucios; ver a Irene la cantidad de pacientes que ha atendido en Triage; ver a la pediatra, Lidia, con el cariño con que trataba a los niños y por cierto deambulaba por la farmacia continuamente y veía lo que le podía servir para ellos; ver la paciencia y entrega de Esperanza con los pacientes; ver a Olalla “la psicóloga del grupo” hablando con las niñas con verdaderos problemas como la epilepsia o maltratos y participando en las actividades de cualquier índole, que se organizaban; ver a Fani intentando ayudar en todos los frentes, en Triage, en curas, dando numerosas charlas de formación para enseñar a las señoras a comer: ¿Y usted, qué ha desayunado y almorzado hoy? ¿Cuánta fruta ha tomado en esta semana?; han sido tantas y tantas situaciones impresionantes en las cuales se veía la mano de Dios en cada una de ellas, las “Diosidades” como las llamábamos.
Y después de esta experiencia ¿He aportado yo más a la misión o la misión a mí? La respuesta es clara y meridiana.
Me fui llena de ilusión y he venido repleta de felicidad y satisfacción, y con la intención de seguir volviendo cada año y por supuesto de “TODÓLOGA”.

Cristina
La Todóloga, Madrid - España